Monday, September 05, 2005

Veo, veo... ¿qué veo?

Veo un México con hambre de justicia... No, no va por ahí: no soy la reencarnación de Colosio. Veo, para decirlo rápido, un desmadre: en cosa de 48 horas tengo observaciones a lo dicho por Diana, Mickey, JR, David Moreno, La Locombiana, Pensativa y Hilda.

Antes que nada, déjenme decirles que si hablé de “streep-tease” (gracias, Mickey, por “encueramiento”, gracias, Locombiana, por “carne de diván”; por ahora me quedo con la primera expresión, porque la segunda quiere decir eso, pero también otras cosas), fue porque lo primero que me evocó un blog fue la disposición del (los) protagonista(s) a abrir una ventana en una parte de su vida (la parte que sea, no sólo lo que antes se llamaba “partes nobles”), ventana que puede ser textual, gráfica, con audio y video, con rascahuele... Mucha gente cuenta en un blog asuntos que no contaría en otros sitios, es decir: se confiesa. Pero no bien había apagado la computadora tras enviar mi comentario anterior cuando ya estaba reconociendo ante mí mismo que si bien un blog puede ser un confesionario, no es requisito que lo sea. Hay blogs para muchas más cosas que para contar intimidades de cualquier grado. Como me (se) (nos) impus(e)(0)imos la regla de no borrar, ahí quedó mi tontería, que suscitó, por cierto, algunas réplicas. Voy a ellas, aunque en lo sucesivo no vengan al caso, habida cuenta que éste es un blog sobre blogs en general y no (particularmente) sobre encueramientos, “streep-teases” o confesiones.

Mickey dice, con razón, que el espacio bloguero es generoso. Agrega, equivocadamente, a mi juicio, que para el encueramiento “no se necesita saber gran cosa”. No es lo mismo, Mickey, desnudarte ante el urólogo (ya usé el término ‘ginecólogo’ y hay que balancear, para ser políticamente correctos) que desnudarte en un escenario o sobre una mesa rodeada de perros(as) calientes. Una diferencia análoga es la que existe entre el acto de empedarte, decir sandeces y llorar para sobrellevar un mal de amores, y la acción de escribir un poema. En los primeros casos (urólogo, peda) la desnudez o la confesión carecen de una intencionalidad trascendente. En los segundos (espectáculo, poema) son parte de una construcción dirigida a un propósito estético, independientemente de que su resultado sea (aunque chance y hasta no) abominable.

Gracias, Pensativa, por dar seguimiento a nuestras (no utilizo el plural de la primera persona con intenciones mayestáticas ni, lo que es lo mismo, por mamón, sino porque realmente creo que son un ejercicio colectivo) Navegaciones, y gracias por aportarnos una expresión precisa y contundente para describir el arranque de este proyecto: “sabe qué”. En una de esas, Diana, habría que adoptar esas dos palabras como lema oficial de este experimento.

Esto último me lleva a darles un tiro de gracia a las reservas de David Moreno, al menos en lo que a mi participación concierne: puedes estar seguro, David, que yo no estoy aquí porque sepa algo sino por lo contrario: porque no lo sé. Bendita sea la ignorancia, siempre y cuando no se le viva como una condición de clóset (es que si uno oculta su propia ignorancia, termina construyéndose una fachada rimada: arrogancia).

Hilda aporta una palabra que se me antoja clave, aunque no sepa (yo) bien a bien lo que significa: autoescritura. La emplean los satánicos programadores de Word para describir no sé qué función de su mamotreto, pero a mí me concuerda con la “escritura automática” de los surrealistas. ¿Echarías un poco de luz, Hilda, en el pozo negro de mi ignorancia? Y también aporta una paradoja de estos medios (y de todo acto de exhibicionismo, tendencia que es mucho más vieja que Internet): el “autodescubrimiento” que pasa, necesariamente, por la presencia (virtual, furtiva, presencia un poco ausente, a decir verdad) de “los otros”, los que andan por ahí fisgoneando. ¿Se imaginan a una persona acostada en un diván de sicoanalista (“carne de diván”, ahora sí, Locombiana) expresando en voz alta su asociación libre de ideas, en medio del Estadio Azteca lleno de gente? Primera observación: necesitaría un micrófono.

Justo así me veo, gente, en este proyecto. La única diferencia es que en el diván hablo, como todo mundo, de mis emociones, y frente a este teclado trato más bien de darle rienda suelta a mis nociones.

Y, por cierto, gracias por estar aquí, bola de morbosos y morbosas (dale con los homenajes a Fox), gracias por poblar este espacio.


P.D.- He optado por componer en Word y luego copypastear en la cajita del Blogger porque, si de por sí soy bastante incoherente, imagínense si escribo al chile. Viéndolo bien, es una confesión gorda: equivale a admitir que mi cuerpo desnudo me da un poco de pena y que recurro a trapitos semitransparentes (veladuras, filtros, correcciones, margen de tiempo, relectura) para ocultarlo de manera parcial. Ah, y es lunes por la tarde. Y llueve.

2 Comments:

Blogger David Moreno said...

ZAZ...tiro de Gracia recibido y anotado...buena explicación...
Saludos Cordiales...

9:03 AM  
Blogger Hilda said...

Queridos globeros, perdón! blogueros:

¿Hablamos de desnu(darnos) por medio del blog? No sé, tal vez sea una de tantas intencionalidades-trascendentes detrás de todo esto.
En todo caso, sí siento que hay un propósito estético, porque en eso consitiría la trascendencia.
Hablamos de exhibirnos? No sé, tal vez podría verse así, pero ¿ante quién?
Para mí la cuestión está en la palabra "otro". Nos encontramos siempre ante la mirada del otro, en un díalogo con el otro, incluso si ese otro somos nosotros mesmos. Por eso yo mencionaba lo del autodescubrimiento, porque pa' empezar, los primeros que nos descubrimos en esto somos nosotros a nosotros, ya luego le entran todos esos fisgones, voyeurs o como quiera que queramos llamarles a los "otros" otros.
Autoescritura... no sé, se me ocurre que es escritura autorreflejo (duro y dale con los autos) porque llenamos la "página" virtual con palabras, fotos, sonidos, y luego de postear y "republicar el blog" abrimos una ventana nueva pa ver qué tal quedó, cómo se ve.

¿No?

3:27 PM  

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